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Temor

Temor ¿Eso es lo que sientes? ¿Por qué te escondes tras esa coraza? Pareces alguien fuerte y confiado, seguro de ti mismo, pero solo eres un niño jugando a ser hombre. No te creeré tu papel, no caeré en tus actuaciones. Dañas, engañas, seduces. Pero te he descubierto, ahora se cual es tú talón de Aquiles. El amor es lo que te fortalece, pero a la vez puede matarte ¿Qué me dices ahora? Ya no eres aquel que dices ser, tienes miedo. Es increíble cómo te impides amar por temor al dolor. Eres tan solo un pequeño simulando ser un humanoide. Deja ya aquellos tontos juegos y crece, porque la vida no es eterna.

Sé mi Valentin.

Deshojo un jazmín en el país de los inocentes. Aquella tarde que debiste partir dejaste un manojo de ilusiones en el camino. No importan ya las promesas, todas son vanas, sin sentido alguno. Vuelve las agujas del reloj de la vida, rebobina nuestros errores, pues ya nada vale. Recuerda los atardeceres y cada anochecer juntos, el primer roce de nuestros labios, la primer mirada delatora. Recuerda la melodía de nuestra canción de amor, el aroma de las flores del parque donde te conocí. Vuelve a ser mi acompañante en el camino de la vida, los recorridos del destino. Vuelve a ser quien me reconfortaba. Se mi Valentin.

Absurda realidad

No te permitiré acercarme al dolor. Reprimiste cada sollozo y lo tapaste con una mentira. Recorre el camino a la decepción amor, si tú quieres. No te acompañare esta vez, no esta vez. No escribiré otra canción de amor carente de sentido. Oh ¡Por dios! Olvídate de lo que fuimos, aquello se deshizo con cada suspiro tuyo, y cada jadeo mío. Ya no soy aquella niña dulce que lloraba por ti y aún así, te necesito más de lo que el corazón necesita a los latidos. Por favor ya no me lleves al pasado, aquello lo enterré bajo las esperanzas del mañana. Y aún no me he ido, no me he ido. Así que no más ilusiones, volvamos a la absurda realidad.

Partamos otra vez

Perdiste todo rastro de sinceridad, te sumiste en la oscuridad ¿En qué momento dejaste de ser aquel a quien amaba? Todo se deshizo amor, oh sí, todo quedo en la nada. Mientras te veneraba tú tan solo me despreciabas. Hipnotizaste mis sentidos con falsas promesas, usaste una máscara para tapar tu alter ego. Dime si aún me quieres, devuélveme a aquel que reinaba en mis sueños. Soy tan vulnerable ahora y es tan intenso el dolor que provocas. Vuelve amado, vuelve a mí. Recupera lo que perdimos. No sigas dejando ir lo poco que queda de esto. Regresemos al punto inicial, partamos otra vez .

Estereotipos de la perfección

Maldita comercialización de la perfección. Cuerpos bronceados, tallas pequeñas, cabellos brillantes, dientes blancos y parejos, belleza pura. No ves más que toda aquella porquería en todos lados. Los televisores, las radios e incluso diarios y revistas estereotipan lo perfecto…inalcanzable perfección. Aquello se convierte en moda, una moda peligrosamente estable. Si no eres delgada o delgado nadie te desea, si tu piel no es dorada te miran raro en el verano, si tus dientes son algo desparejos y opacos, nadie quiere besarte. Malditos reflejos de una sociedad perfecta. Soy blanca, ya que no me gusta ponerme al sol. No soy nada flaca ni nunca lo seré. Mis dientes no están parejos y mis piernas no son de porcelana. Odio la globalización vacía, donde pretenden que seamos Barbie o Ken, pero sin embargo anhelo tanto serlo, que empiezo a aterrarme de eso. Deseo ser flaca, alta, estilizada, bonita, exitosa. Deseo más bien que los demás me miren sin asco, que me miren como si fuera una chica, u...

Pequeño Peter Pan

Eres un mafioso del desamor. Corrompes tú propia alma, la esclavizas, la hipnotizas. Buscas negociar con tus miedos,  sin aceptar el verdadero valor de lo que sientes. No enlaces el miedo con el placer, ni reemplaces la risa por el llanto. Ese vacío profundo vuelve a atormentarte una y otra vez. Crece ya pequeño Peter Pan. Enfrenta tus demonios, rebélate contra tu orgullo y deja que aquel órgano palpitante se apodere de tus sentidos. Vívelo, óyelo y siéntelo ¿Te asusta? A todos nos ha pasado. Pero es adictivo. Nómbralo, es el amor. Cambia tus sentidos, libérate de las garras de aquel picaflor inmaduro y permítete soñar, dudar, amar. Ama Peter Pan, ama.

Maldito embustero

No sé que sentir. No sé qué hacer. Estoy varada en un punto inflexible. No hay donde ir, correr o escapar. Solo me queda afrontar aquel temible monstruo llamado dolor del amor. Te amo, te odio, te aborrezco y vuelvo a desearte. Muchas noches te maldije por cada lágrima, cada mañana anhele verte, sentir tu toque. Eres una droga, que consume mis sentidos. Todo alrededor está demás. Ni mil analistas podrían remediar esta situación. Solo te pido que dejes de golpear mi corazón, de quebrar mi alma. Tan solo te soy fiel, una fiel seguidora de tu macabro juego, tu desalmado culto. No borres los caminos, si piensas volver luego. No me hieras si luego vas a curarme, y menos aún me cures si volverás a herirme. Maldito embustero, te amo.